domingo, 31 de mayo de 2009

El sueño americano se desvanece


CAROLINA DEL NORTE-. ( AGENCIALAVOZ.COM ) El sueño americano de algunos empresarios hispanos en Carolina del Norte se está "desvaneciendo" por la crisis económica, las deportaciones, y la falta de empleo en un estado que era considerado un "paraíso" para los inmigrantes.


Clientela cayó a pique
"Esta es la peor crisis que he pasado en los 18 años del negocio. Lo grave es la incertidumbre de no saber si mejorará o empeorará", afirmó Marco Roldán, dueño de "El Mandado", el supermercado más antiguo de Raleigh, capital del estado.Roldán, de origen guatemalteco, contó que su clientela se ha reducido un 30 por ciento y por lo consiguiente su margen de ganancia, por lo que ha tenido que reducir horas laborales para no despedir a empleados y recurrir a las promociones.En Charlotte, la ciudad más poblada del estado, el colombiano John Jairo Hincapié de la tienda "La Luna" recuerda los días que al local no le "cabía ni un cliente más" y las ventas era buenas.
"Cada día viene menos gente y los que compran es lo esencial. En vez de cuatro potes de fríjoles se llevan dos, y si enviaban 200 dólares, ahora si acaso 100, acotó Hincapié.Para Jorge Morales, dueño del lugar, es doloroso darse cuenta que sus ventas han bajado un 50 por ciento y que su sueño americano de negociante está cada día "más difícil".Muchos optan por cerrar"Pasé la crisis de las Torres Gemelas. Nos logramos mantener y ahora lo estamos haciendo pero la gente se está regresando a sus países. No hay trabajo", enfatizó.Más de 8 mil inmigrantes han sido puestos en proceso de deportación en los últimos dos años desde la implementación del programa de revisión de estado migratorios, 287g, que opera en ocho condados del estado.Cerca de La Luna, en el corredor de Central Avenue, un centro comercial donde antes estaba una de los comercios más antiguos de Charlotte, "La Carnicería Mexicana", se puede notar el impacto que ha tenido la crisis económica en los comercios hispanos.Su dueño, el mexicano Celestino Hernández, considerado uno de los comerciantes más prósperos del área, tuvo que cerrar el lugar y otros tres negocios después de 13 años.Según Carlos Siercke, director ejecutivo de la Cámara de Comercio Hispana de Carolina del Norte, con sede en Raleigh, la recesión de la industria de la construcción, el sector servicios y manufactura está afectando directamente a los comercios latinos.


Golpeados laboralmente

Más de la mitad de la fuerza laboral hispana del estado trabaja en construcción (42.4 por ciento) o sector manufacturero (10.7 por ciento), de acuerdo con un estudio del Instituto Kenan de la Universidad de Carolina del Norte-Chapel Hill.Ambas industrias han sido golpeadas fuertemente por la desaceleración económica.El año pasado se perdieron 41.500 trabajos de construcción y en febrero de 2009 otros 14.900 en las fábricas.
"Esto es una cadena. Si no hay trabajo en construcción, los hispanos no ganan dinero, no salen a comprar, a divertirse, a comer en restaurantes. Aparte de los programas migratorios, falta de licencia de conducir", apuntó Siercke.Aunque no hay cifras exactas, Siercke calcula que hay cerca de 10,000 negocios hispanos en Carolina del Norte, la mayoría concentrados en la región de Charlotte, unos 3,000, según cifras de la Cámara de Comercio Norteamericana.La gente se muda"Notamos que mucha gente se está mudando a otros estados, lo que no sucedía antes, cuando todos venían aquí por las oportunidades económicas, pero los que se quedan buscan alternativas y tratan de aprovechar nuevas oportunidades", explicó a Efe Manuel Rey, presidente de la Cámara de Comercio Hispana de Charlotte.Rey se refiere a las nuevas oportunidades que se están presentando sobretodo en el sector de la construcción por los proyectos a desarrollar el Gobierno federal por la aprobación del plan de estímulo económico."Si antes un contratista construía casas ahora debe aprender a asfaltar carreteras, construir escuelas. Hay que reinventarse y capacitarse para sobrevivir", apuntó Rey.Aunque Juan Pablo Giometti, presidente de la Organización Nacional de Emprendedores Hispanos, admite que la situación económica en Carolina del Norte es preocupante, no "está tan grave como en otros estados"."Hay hispanos que se van pero otros llegan de Nueva York, Florida, California. Aquí sigue habiendo oportunidades sólo hay que encontrarlas. Estamos ayudando a capacitar a la gente para que sigan abriendo negocios", apuntó Giometti.Mientras tanto, Roldán todavía mantiene sus esperanzas "vivas" de regresar a aquellos tiempos donde los hispanos consideraban a Carolina del Norte un paraíso para trabajar, vivir y sacar adelante a la familia.

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